Declaración de la ISP sobre la Influenza A (H1N1- gripe porcina)

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El 29 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó la alerta sobre la gripe porcina de la fase 4 a la 5, faltando así sólo un grado para llegar a la fase 6, correspondiente a la pandemia.

Como lo explicó Margaret Chan, Directora General de la OMS, “la declaración de fase 5 es una clara señal de que la pandemia es inminente, y que queda poco tiempo para terminar la organización, comunicación y ejecución de las medidas de mitigación.”

La declaración de la fase 6 significaría que la gripe habría alcanzado proporciones de pandemia mundial. La OMS indicó que observará el desarrollo de la pandemia en cuanto a su nivel epidemiológico, clínico y virológico, y recomienda para las condiciones actuales las siguientes medidas:

  • 1. Todos los países deben preparar inmediatamente sus planes para hacer frente a la pandemia. Deben mantener una alta alarma para casos inusuales de brote de enfermedades semejantes a la gripe y de neumonía grave.
  • 2. En esta fase se deben incluir entre las medidas eficaces y esenciales un aumento del nivel de vigilancia, la pronta detección y el tratamiento inmediato de los casos y un control de la infección en todos los centros de atención de salud.

Hasta el 3 de mayo de 2009 se había informado de 787 casos de gripe A(H1N1) en 17 países, incluidas 19 muertes confirmadas en México y una en EE.UU.

Todavía se puede impedir que se desate una pandemia mundial adoptando medidas eficaces. Las medidas que se tomen ahora determinaran el que enfrentemos o no una pandemia, asi como la severidad de sus consecuencias.

LA FUNCIÓN DE LOS SINDICATOS DEL SECTOR PÚBLICO

El brote de la gripe porcina constituye un gran reto a las autoridades de Salud Pública, en el ámbito tanto mundial como nacional, y también para los sindicatos.

La Organización Mundial de la Salud ha desempeñado un papel vital en el seguimiento del brote y la propagación del virus, suministrando recursos y difundiendo información exacta y actualizada a los gobiernos y a la población en general. Los sindicatos del sector público y sus miembros están en una posición única para complementar estos esfuerzos, verificando que la información y los recursos de la OMS lleguen a todos los lugares donde se necesiten.

Las afiliadas de la ISP están preparadas para actuar. Nuestros miembros del sector de la salud han estado siempre en el epicentro de las reacciones nacionales a emergencias, y sus sindicatos se han movilizado apoyando el trabajo de asistencia. Todo ese personal está presto a responder contribuyendo a los esfuerzos nacionales y mejorándolos, y a extender esos esfuerzos a todo el mundo a través de la ISP. Por su parte, la ISP está participando en las labores mundiales coordinadas por la OIT.

Una de las tareas que hemos emprendido es organizar a nuestras afiliadas para que desempeñen funciones de vigilancia, tanto en lo que respecta a la propagación de la enfermedad como a las violaciones de los derechos del personal durante su servicio de urgencia.

ES NECESARIO APLICAR MEDIDAS PREVENTIVAS EFICACES

La máxima prioridad en las reacciones mundiales y nacionales, debe ser la protección de la población en general, por encima de cualquier otra consideración. Cada incidente de contagio conlleva un riesgo de graves consecuencias para individuos, incluido el peligro de muerte. Y cada persona infectada puede convertirse en un vector que propague la enfermedad si no se toman las precauciones adecuadas para prevenirlo.

Para contener la propagación de la epidemia es esencial que los gobiernos apliquen medidas eficaces orientadas a los fines siguientes:

  • 1. Detectar, aislar y tratar a los individuos infectados;
  • 2. Reducir el potencial de propagación por contacto con individuos portadores aún no comprobados;
  • 3. Mantener a la población bien informada sobre las medidas que se deben tomar para prevenir la infección, reconocer los síntomas de la enfermedad y recibir tratamiento.

El personal de salud está en un frente estratégico. Debido al carácter de la mayor parte de sus lugares de trabajo, corren un riesgo de infección más alto aún. Pero también pueden desempeñar una función clave en los sistemas de alarma preventiva y en la contención de brotes del virus, a condición de que se les informe adecuadamente, reciban la formación necesaria, se les provea de equipos de protección apropiados y se escuche su voz.

Los sindicatos son el mecanismo más apropiado para organizar el trabajo de detección y reacción eficaz en los lugares de trabajo. Los gobiernos deben incluir a los sindicatos en los planes nacionales de acción. Los sindicatos tienen una función específica que desempeñar transmitiendo información confiable a los trabajadores y trabajadoras, y cuentan ya con muchos miles de delegados de salud y seguridad formados que pueden ejecutar labores vitales.

ES NECESARIO PROTEGER AL PERSONAL DE SALUD Y DEL SECTOR PUBLICO

Para reaccionar eficazmente a la emergencia, es esencial que se adopten las medidas necesarias de protección del personal de servicios de salud. Ese personal está en primera línea de defensa, deteniendo el avance de una pandemia potencial. Tiene que gozar de buena salud para cumplir su misión de asistir a otros y no ser víctima del virus.

El personal público también corre alto riesgo de exposición. La mayor parte de él –por el carácter de su trabajo, la prestación de servicios en lugares centrales con gran tránsito de personas que reciben servicios- está expuesto al contacto con muchísimas personas diferentes, lo cual aumenta su riesgo de contagio.

Es esencial que los centros de trabajo públicos y privados se preparen para la emergencia y que se tomen medidas, no sólo para proteger la salud del personal, sino también para permitir que reciba tratamiento con prontitud y eficacia y sin consecuencias para su empleo.

  • 1. En los países donde se ha detectado la gripe, es necesario tomar medidas para prevenir la infección en el lugar de trabajo, y se debe hacer los preparativos del caso para tener la seguridad de que se dé tratamiento a las personas contagiadas. Los lugares de trabajo pueden tener alto riesgo de contagio. Los empleados y empleadas pasan varias horas diarias en sus puestos de trabajo, a menudo en cercanía física con sus colegas o, en el sector de servicios, con las personas a quienes prestan servicio.
  • 2. En los países donde hay riesgo de propagación de la gripe, aunque no se haya detectado, el lugar de trabajo debe utilizarse para fines de instrucción y prevención.
  • 3. Se debe dar la oportunidad a los trabajadores y trabajadoras de protegerse contra el riesgo de infección.

    Las medidas adoptadas por el gobierno mexicano –el cierre de todas las oficinas públicas y escuelas durante varios días- son encomiables. Deben emularse donde los niveles de riesgo lo hagan necesario. A los empresarios del sector privado de México se les ha instado a que sigan ese ejemplo.

  • 4. Donde haya trabajadores o trabajadoras que hayan sufrido contagio, se deben tomar los pasos necesarios para prevenir la propagación del virus en sus lugares de trabajo y evitarles el riesgo a sus colegas. Los trabajadores y trabajadoras que enfermen deben tener inmediato acceso al tratamiento. Deben poder concentrarse en su restablecimiento sin sufrir ninguna consecuencia en su empleo ni en sus ingresos.

LO QUE REVELA ESTA EMERGENCIA DE SALUD

La pronta reacción mundial es una prueba de la vital importancia de las instituciones públicas, y en particular de los sistemas de salud pública. Es en ocasiones como ésta, en situaciones de vida o muerte, cuando se revela con prístina claridad el valor de las instituciones públicas.

Las emergencias como la que afecta al mundo hoy, demuestran vívidamente dos temas críticos que han ocupado un lugar preponderante en los debates de política mundial relativos al papel del sector público:

  • 1. El desarrollar y mantener instituciones fuertes para la prestación de servicios públicos es de importancia vital para el bienestar de todas las naciones.

    En tiempos de crisis, los sistemas públicos de salud y emergencia constituyen la primera línea de defensa.

    Los sistemas de salud pública unificados y bien coordinados son más aptos para detectar el brote de una epidemia y organizar medidas para contenerla, que un sistema fragmentado de hospitales privados que operan con fines de lucro.

    En tiempos de normalidad, los sistemas públicos de salud son el mejor recurso para tener la certeza de que la población sea sana y menos vulnerable a brotes de enfermedades infecciosas.

  • 2. Las iniciativas de política mundial deben estar orientadas a ayudar a todos los países a desarrollar instituciones públicas fuertes, no a minarlas, como lo han hecho hasta ahora con su política el FMI y el Banco Mundial. La capacidad o debilidades de las instituciones públicas de cualquier país afectan a todos los países, por lejanos que estén de él. La rápida propagación del virus de gripe H1N1de un rincón a otro del mundo, de Norteamérica a Europa y a Nueva Zelanda, ilustra el hecho de que en la realidad contemporánea de comunicaciones y viajes intercontinentales no hay ningún refugio que proteja del surgimiento de una emergencia de salud causada por un agente contagioso en cualquier parte del mundo.

Desafortunadamente, las instituciones públicas han sido asediadas por los promotores de la política de privatización. Ahora estamos sufriendo las consecuencias. Los gobiernos de los países donde ha brotado la epidemia, México y EE.UU., están aplicando medidas de emergencia, ensayando políticas y recogiendo información que es necesario difundir. Toda debilidad en sus reacciones a la actual epidemia, especialmente en EE.UU., ha sido principalmente un reflejo de la política de privatización y de la reducción de los fondos públicos para servicios de salud: una política que ha obstaculizado la capacidad de las instituciones públicas para reaccionar prontamente a una crisis como la actual.

La Internacional de Servicios Públicos es una Federación internacional de sindicatos de empleados y empleadas del sector público. La ISP representa a más de 20 millones de personas empleadas en servicios públicos, miembros de 650 organizaciones afiliadas de 160 países. Entre las afiliadas de la ISP se cuentan 231 sindicatos que representan a más de 7 millones de trabajadores y trabajadoras de servicios de salud.

Peter Waldorff, Secretario General

Internacional de Servicios Públicos

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